Diario de una Pandemia
Día 3
Mañana
Sin prisas y sin pausas, las cosas se acomodan. Poco a poco, aún la falta de lucidez encuentra modos de acomodarse para dejar que todo fluya. ¡¡¡Vamos!!!
Baja la tensión y Morfeo se permite rondar por los alrededores. Espero; espero y dejo que me bese llegada la tardecita. Merecemos abrazarnos después de tanto.
Tarde
Se abre el frente de directivo. No estamos para cosas serias; dejamos que el humor se cuele y nos reímos de nosotros y entre nosotros (sí, también de ellos). A Dios gracias por el humor nuestro de cada día. No habrá sala de profes pero un hilo, vaya a saber si rojo, nos mantiene conectados.
Salgo. La calle está casi llena. Los vecinos pasean sus perros, conversan, trabajan en la vereda... Me pregunto: creerán que a este confín de la ciudad no llega el peligro. Yo tenía necesidad, pero ellos...
Golpean la puerta virtual: los alumnos. ¡BIENVENIDOS! Da gusto trabajar con ellos y ver que, a la distancia, son como el zorro: pierden el pelo pero no las mañas. Así y todo, me hacen falta: son la dosis de realidad que me mantienen joven. Completan mi día ellos y los colegas.
Noche
No es hora de cerrar todavía, pero me permito cierta licencia. Aromas encantados despiertan la voracidad: qué estará crepitando entre las brazas.
La tensión baja otra vez.
Elijo hacer caso omiso a la histeria que golpea y espero que todo suceda. Si nada fue conjurado todavía, no nos tiene porque alarmar aún.
Siguen, seguimos, sigo...
Codo a codo somos mucho más que dos.
domingo, 22 de marzo de 2020
Diario de una Pandemia / 19mar20
Diario de una Pandemia
Día 4
Estoy agotada. Tengo para decir mil cosas, pero prefiero guardarlas para mañana.
Voy a resumir la realidad educativa argentina, mi realidad transcribiendo un hermoso post que me hizo llegar una colega:
"Y en 48 o 72 horas los docentes te organizan un sistema educativo virtual para todos los niveles. ¡Qué orgullo la docencia argentina!"
¡Qué orgullo mis docentes! ¡Qué fieras tengo en mi equipo!
La intertextualidad de hoy se las regalo ligera y chabacana para los detractores, habladores baratos de siempre: "que la sigan chupando..."
Día 4
Estoy agotada. Tengo para decir mil cosas, pero prefiero guardarlas para mañana.
Voy a resumir la realidad educativa argentina, mi realidad transcribiendo un hermoso post que me hizo llegar una colega:
"Y en 48 o 72 horas los docentes te organizan un sistema educativo virtual para todos los niveles. ¡Qué orgullo la docencia argentina!"
¡Qué orgullo mis docentes! ¡Qué fieras tengo en mi equipo!
La intertextualidad de hoy se las regalo ligera y chabacana para los detractores, habladores baratos de siempre: "que la sigan chupando..."
Diario de una Pandemia / 20mar20
Diario de una Pandemia
Día 5
Ayer fue duro; por un momento Atlas necesitó dejar a un lado el mundo entregándoselo a Hércules pero sin dejarse engañar. Atlas sabe cuál es su trabajo y lo cumple.
Viernes 20, quinto día de pandemia, fin de la semana, realidad: las tensiones vuelven a bajar; después de un duro combate con detractores que intentan ensuciar las decisiones tomadas, el trabajo hecho, el esfuerzo puesto en levantar una ciudad en 48 horas, es preciso desconectarse y relajar. Solo una cosita más: "Señora, si usted se quedó sin recursos porque su titiritero está lejos, nosotros no tenemos la culpa".
Avanzamos. Quedan algunas piedritas en los zapatos, pero avanzamos. Somos un frente unido y dicen que unidos jamás seremos vencidos.
NOCHE
Me topo con la realidad.
Mientras por un lado me agradecen, porque allí estoy, atenta, vigilante, alerta para dar una mano en lo que pueda, por el otro me "monitorean". Qué fea sensación sentirse perseguido, observado, poco valorado. Hago una nota mental: esto es lo que no quiero ser.
Hoy reflexiono: la cuarentena, el encierro, nos ha dejado cosas buenas. Hemos vuelto al diálogo interpersonal, hemos vuelto a cocinar juntos, a compartir tareas y responsabilidades. La tecnología se abre camino y reticentes encuentran en ella un medio para estar más cerca (nos vimos; vi el rostro amado. ¡Cuánto te extraño!). He desempolvado un viejo hábito: me actualizo en él con herramientas nuevas. Mantengo la capacidad de asombrarme.
Hoy cierro varios frentes a las 22:00 y cierro lapidaria para salir a aplaudir, a aplaudirnos a nosotros, los docentes, los ninguneados, menospreciados, los que damos muchísimo material para memes, videos y chistes.
Hoy los invito a aplaudirnos, a aplaudirme; los insto a que me acompañen a aplaudir a todos aquellos que nos ayudan, nos inspiran, nos fortalecen y se la juegan para que la población aprenda a pensar y se fortalezca en valores y solidaridad.
Hoy voy por mí y por ellos, mi equipo de fierro. Hoy los aplaudo a todos y me quito el sombrero porque a pesar de todo somos como el junco que se dobla pero SIEMPRE sigue en pie.
Día 5
Ayer fue duro; por un momento Atlas necesitó dejar a un lado el mundo entregándoselo a Hércules pero sin dejarse engañar. Atlas sabe cuál es su trabajo y lo cumple.
Viernes 20, quinto día de pandemia, fin de la semana, realidad: las tensiones vuelven a bajar; después de un duro combate con detractores que intentan ensuciar las decisiones tomadas, el trabajo hecho, el esfuerzo puesto en levantar una ciudad en 48 horas, es preciso desconectarse y relajar. Solo una cosita más: "Señora, si usted se quedó sin recursos porque su titiritero está lejos, nosotros no tenemos la culpa".
Avanzamos. Quedan algunas piedritas en los zapatos, pero avanzamos. Somos un frente unido y dicen que unidos jamás seremos vencidos.
NOCHE
Me topo con la realidad.
Mientras por un lado me agradecen, porque allí estoy, atenta, vigilante, alerta para dar una mano en lo que pueda, por el otro me "monitorean". Qué fea sensación sentirse perseguido, observado, poco valorado. Hago una nota mental: esto es lo que no quiero ser.
Hoy reflexiono: la cuarentena, el encierro, nos ha dejado cosas buenas. Hemos vuelto al diálogo interpersonal, hemos vuelto a cocinar juntos, a compartir tareas y responsabilidades. La tecnología se abre camino y reticentes encuentran en ella un medio para estar más cerca (nos vimos; vi el rostro amado. ¡Cuánto te extraño!). He desempolvado un viejo hábito: me actualizo en él con herramientas nuevas. Mantengo la capacidad de asombrarme.
Hoy cierro varios frentes a las 22:00 y cierro lapidaria para salir a aplaudir, a aplaudirnos a nosotros, los docentes, los ninguneados, menospreciados, los que damos muchísimo material para memes, videos y chistes.
Hoy los invito a aplaudirnos, a aplaudirme; los insto a que me acompañen a aplaudir a todos aquellos que nos ayudan, nos inspiran, nos fortalecen y se la juegan para que la población aprenda a pensar y se fortalezca en valores y solidaridad.
Hoy voy por mí y por ellos, mi equipo de fierro. Hoy los aplaudo a todos y me quito el sombrero porque a pesar de todo somos como el junco que se dobla pero SIEMPRE sigue en pie.
miércoles, 15 de agosto de 2018
Léxico familiar
El mes de septiembre es
muy particular para el ámbito docente. Durante este mes se celebran el día del
maestro, el del profesor, el del preceptor y… En fin, hay celebración educativa
para rato.
Con motivo de estos momentos
conmemorativos, los alumnos de una de las escuelas donde trabajo decidieron
homenajear a los docentes creando un “videito” en el que resumen algunas frases
inspiradoras, metáforas y muletillas con las cuales nos identifican. Así me
enteré que le he aportado al mundo palabras inspiradoras tales como “Chicos,
subí el archivo al face” o “Nadie es Boludo. Yo no tengo a Boludo en la lista”,
y sabios y profundos consejos al estilo de “Ubicate en la góndola o te ubico” o
“Ubicate en la palmera porque la caída es larga y dolorosa”.
Motivada por el gozo producido al saberme una
influencia vocabular en las juveniles mentes, me pregunté, fiel a mi estilo
analítico, cuáles eran aquellas palabras o frases hechas que yo había heredado
nada más y nada menos que de mi familia.
Iba yo sumida en mis propias cavilaciones – que suelen
tener lugar en la calle o el baño - , cuando de pronto se hizo la luz. Los
restantes pasajeros del coche número 11 de la línea 34, que une Liniers con
Palermo y más allá, habrán pensado que estoy completamente loca. Y no es para
menos. Siendo las 14:36 de un día gris y lluvioso, de la nada solté una
carcajada contenida que me convulsionó el cuerpo. Repentinamente, un audio se
reprodujo en mi mente:
─ ¡Ay!,
¡sintonizá, papá!
─ Acabala. Ya te quiero ver
cuando llegues a mi edad.
─ No me vas a ver porque me
vas a matar antes.
Ese diálogo que la memoria me acercaba es nada más y
nada menos que el parlamento de un alma atormentada, que en ese momento luchaba
contra la falta de atención de un interlocutor distraído que, según ella,
pretendía “volverla loca”.
Lo que esa pobre alma no supo en aquel momento es que
estaba haciendo escuela, porque al igual que las palabras que el joven soldado
dijo a Cristo, las palabras de mi madre han cruzado las barreras del tiempo y
se mencionan cada vez que ella u otro miembro de la familia deciden ocupar sus
mentes en cosas más interesantes que en las explicaciones de interlocutores
agobiados por la falta de atención de aquel al que están interpelando.
Y si alguien se atreve a decir que mi relato es una engaña pichanga, a ese alguien le digo
que se siente y me espere para discutir sobre el asunto porque esa, esa es otra
historia.
viernes, 8 de junio de 2018
Tributo a Galeano
Descalza, casi desnuda, desnutrida de cuerpo y espíritu, Helena ve pasar por última vez la procesión infinita de almas dolientes que ruegan al Santo gastado una ayuda que nunca llegará.
"Los pobres no estudian", resuenan las palabras vacías en el eco del silencio.
Sentada en el cordón de la vereda, Helena ve pasar la hilera infinita de caminantes mientras espera su turno para sumarse a la marcha. Resuena firme, bravo, seguro el eco de los manifestantes entre los rascacielos de la ciudad.
"Soy pobre y estudio en la Universidad Pública", dice su pancarta.
"Los pobres no estudian", resuenan las palabras vacías en el eco del silencio.
Sentada en el cordón de la vereda, Helena ve pasar la hilera infinita de caminantes mientras espera su turno para sumarse a la marcha. Resuena firme, bravo, seguro el eco de los manifestantes entre los rascacielos de la ciudad.
"Soy pobre y estudio en la Universidad Pública", dice su pancarta.
Ciudad Los Naranjos
A ciudad Los Naranjos llegó un día un poeta errante. Dicen las voces antiguas que su espíritu todavía vaga entre las callecitas circulares vestidas de fachadas coloridas cuyas ventanas dejan escapar la música de la risa.
En el corazón de la ciudad, hay un parque circular de césped verde, húmedo y fragante que pugna por destacar entre las florecillas blancas que tapizan las anchas avenidas que convergen en él, provenientes de los cuatro puntos cardinales.
En ciudad Los Naranjos se respira un aire cítrico con notas de creación.
lunes, 4 de septiembre de 2017
Cuentan los que saben...
Cuentan los que saben que llegué a este mundo una noche húmeda de mayo, bajo el signo de géminis, con el llanto caprichoso sostenido en el pecho, esperando el momento justo para hacerme escuchar.
Cuentan los que saben que, como un designio, mi nombre fue conjurado mucho antes de mi llegada.
Cuentan los que saben que mi amor por las letras no es casual, es fruto del vínculo fuerte e infinito que me une al juglar de la infancia que contaba y cantaba para mí melodías nuevas y antiguas que aún resuenan en el vacío que dejó al convertirse en ángel.
Cuentan los que saben que viví y aún hoy vivo mi historia como una novela, que lloré y reí con y a cada personaje, y que a muchos de ellos los atesoro en mi corazón.
Cuentan los que saben que siempre di rienda suelta a mi imaginación, que mi pluma, mi voz y mi cuerpo siempre tuvieron alas, y que por eso "yo expreso".
Cuentan los que saben que la última palabra sobre mí aun no fue dicha, que la tinta del hacedor no se agota y que mi saga recién comienza.
Cuentan los que saben que, como un designio, mi nombre fue conjurado mucho antes de mi llegada.
Cuentan los que saben que mi amor por las letras no es casual, es fruto del vínculo fuerte e infinito que me une al juglar de la infancia que contaba y cantaba para mí melodías nuevas y antiguas que aún resuenan en el vacío que dejó al convertirse en ángel.
Cuentan los que saben que viví y aún hoy vivo mi historia como una novela, que lloré y reí con y a cada personaje, y que a muchos de ellos los atesoro en mi corazón.
Cuentan los que saben que siempre di rienda suelta a mi imaginación, que mi pluma, mi voz y mi cuerpo siempre tuvieron alas, y que por eso "yo expreso".
Cuentan los que saben que la última palabra sobre mí aun no fue dicha, que la tinta del hacedor no se agota y que mi saga recién comienza.
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